LA CRIPTA DEL CRISTO Y LA CATEDRAL DE SANTANDER

La Cripta del Cristo es el monumento más antiguo que conserva la ciudad de Santander, desaparecidas las ruinas romanas de un hipocaustum que se hallaron en San Martín a finales del siglo pasado.

La Cripta, sobre la que en parte se levanta la catedral gótica, debió iniciarse en los comienzos del siglo XIII. Se asciende a ella por pendientes escaleras que dan a un pórtico abovedado en el que se abren dos puertas: la principal y más ancha, de arco apuntado y arquivoltas de baquetón que apoyan sobre capiteles vegetales sencillos. La otra, poco utilizada, y en su día oculta, lo da la tramo primero.

Es una capilla de reducidas proporciones y de escasa altura debido a su carácter de cripta (31 m de largo y 18,5 de ancho). Este rectángulo se organiza en tres naves, la central más ancha, y cuatro tramos a más de los ábsides correspondientes. La separación de estos elementos se hace por medio de ocho pilares cruciformes que apoyan en basamentos circulares y octogonales que elevan en cada lado columnas germinadas con capiteles vegetales de los que parte el juego de crucería de las bóvedas y de los arcos que determinan las naves.

Según Hernández Morales, los tramos uno, dos y tres serían la parte más vieja, en tanto que los ábsides y el tramo cuarto o del hastial se añadirían posteriormente, hacia 1270.

En 1985 se realizaron excavaciones en la nave norte sin que los hallazgos, de cronología poco fiable, hayan podido aclarar el pasado anterior de la cripta salvo la posibilidad conocida de estar todo sobre un viejo estrato romano. Esta excavaciones tuvieron un precedente, nada menos que en 1533 en las que consta que se encontraron reliquias. En el ábside mayor existe un bello y gran crucifijo de madera policromada muy posiblemente de la escuela castellana; en el derecho una réplica de la Piedad de Gregorio Fernández, realizada en piedra e igualmente policromada.

 

La Catedral de Santander no tiene aspecto, ni interior ni exteriormente, equiparable al de otras catedrales góticas españolas. Las modificaciones realizadas sobre la primera construcción del siglo XIV, y los destrozos tras el incendio de la ciudad de 1941, han hecho de ella un edificio en donde se ven claramente las huellas del tiempo, las reformas efectuadas. Todo el bloque externo ha sido renovado o reconstruido, tanto la torre más vieja, prismáticay maciza, como la cabecera de la iglesia, ábsides y linterna octogonal. La fachada que da a la plaza de la Asunción presenta las tres arcaduras apuntadas de acceso al pórtico de la Cripta del Cristo y recios contrafuertes que contienen el muro norte.

La entrada a la catedral se hace por el claustro, a través de la puerta principal del muro sur, que mantiene aún trazas góticas con arcos apuntados, el exterior todo él con arquillos lobulados. No existe ningún tipo de escultura, habiendo sido reformados el tímpano y jambas con una construcción posiblemente del siglo XVII.

La iglesia primitiva fue de tres naves, y pese a las múltiples modificaciones, el aspecto gótico del edificio se mantiene, con tres naves. La central más ancha y alta está formada por cinco tramos y el de los ábsides. La separación de las naves se hace por medio de altos pilares con ocho columnas fasciculadas que acaban en capiteles con figuras zoomorfas, vegetales y humanas. Las bóvedas más antiguas son de seis nervios sencillos con cuatro plementos y clave. Es difícil determinar cómo fue la cabecera de la primera construcción, es posible que tuviera un solo ábside poligonal o que tuviera tres.

Las modificaciones sobre la primera construcción han sido muchas. Ya en el siglo XVII se hicieron reformas tanto en la nave del evangelio, que comunica con el palacio abacial, como en la de la epístola. En 1697 se realiza la modificación de los ábsides, o de la cabecera, convirtiéndola en un tramo más y complicando las bóvedas con crucería estrellada. La última y más ámplia reforma se hizo tras el incendio de Santander en 1941. Toda la cabecera actual lleva un crucero en cuyo centro vemos una cúpula octogonal sobre trompas gallonadas. Las naves laterales se prolongan en una girola al sentido gótico que rodea el presbiterio y altar y que incluye en su grueso muro de cierre dos capillas dedicadas a la Virgen de las Batallas y a San Matías.

El retablo mayor, de estilo barroco churrigueresco procede de Tamarit de Campos (Palencia), está enriquecido con oro en su superficie. En la predella hay dos relieves qeu representan el Bautismo de Cristo y el Nacimiento. En el primer piso las dos figuras de los patronos de la ciudad, San Emeterio y San Celedonio, que enmarcan a una Virgen del siglo XVIII dorada y policromada. Más arriba hay tres tablas horizontales con escenas de la vida de la Virgen que se coronan en el ático donde hay otro relieve de las Asunción de Nuestra Señora.

En la nave norte encontramos el retablo de Santa María de Bareyo, renacentista de traza, posiblemente de finales del XVI, formado por predella, dos pisos, ático y tres calles. La predella lleva relieves con escenas de la Pasión. El resto de las imágenes son dos de San Pedro y San Pablo, la Virgen titular y dos grandes tablas policromadas con relieves de la Anunciación y Visitación. En el ático vemos una bella Asunción de la Virgen. En el quinto tramo hay un retablo churrigueresco con un gran lienzo en el centro que representa la Visitación de la Virgen a Santa Isabel.

En la nave de la epístola, y en la capilla de Alvarado y Arredondo, se alza el retablo de la Bien Aparecida obra de Raimundo Vélez; es de finales del XVIII, dorado y policromado, que lleva en su único piso las imágenes de la Virgen, San Roque y San Francisco.

En la nave de la epístola y al lado del a puerta de la sacritía se conserva una extraña pila árabe de abluciones, en mármol blanco, de procedencia desconocida. Se dice que vino de Córdoba o de Sevilla. Es una pieza rectangular de escasa altura que lleva en el borde exterior una leyenda en caracteres cúficos que dice: "Yo soy un saltador (de agua); mecido por los vientos, mi cuerpo, transparente como el cristal, está formado de blanca plata. Las ondas puras y frígidas (de mi manantial) al encontrarse en el fondo, temerosas de su propia sutileza y delgadez, pasan luego a formar un cuerpo sólido y congelado".

El ábside de la catedral se adosa a ésta por el muro sur abarcando un ámplio espacio rectangular enmarcado por cuatro alas cubiertas y con arquerías apuntadas que al exterior se cobijan, cada tres, por arcos de medio punto rebajados. Cada ala se divide en cinco tramos cubiertos por bóvedas de ojivas. Parece que su construcción fue iniciada una vez acabada la iglesia, a principios del XV, y se utilizó para cementerio tanto de monjes como de habitantes de la villa. En las alas del claustro, a modo de exposición aparecen algunas piezas excultóricas en piedra y madera, así como algunos sepulcros, entre los que hay que destacar uno de 1249 con una cubierta de entrelazos, recuerdo románico y rosetas.

 

 


BIBLIOGRAFÍA: (autores varios) " Guía del Arte en Cantabria ". Diputación Regional de Cantabria, 1988. Santander

GARCÍA GUINEA Miguel Angel "Cantabria Guía Artística". Ediciones Estudio, 1988. Santander