
La arquitectura románica ofrece las mismas características en toda Europa, con pequeñas diferencias que permiten distinguir las diversas escuelas. Los elementos más importantes son el muro, el arco y la cubierta.
El muro se hace de piedra labrada en sillares, en los que se observa con cierta frecuencia algún signo que no es más que la marca del cantero, corresponde al grupo o maestro que interviene en la construcción.
El arco característico es el de medio punto, semicircular. Suele ser doblado, es decir, un arco mayor acoge a uno de menor tamaño que le sirve de refuerzo.
La cubierta más característica es la bóveda de cañón, de sección semicircular, dividida en sectores o tramos mediante arcos fajones que se apoyan en los pilares con columnas adosadas (pilar compuesto) y que exteriormente corresponde a un contrafuerte. Esta división de la cubierta de la nave facilita el sostenimiento y ofrece la ventaja de la construcción por partes.
Son frecuentes también las bóvedas de aristas para los tramos cuadrados y la de horno o cuarto de esfera para los ábsides. Se utiliza también las cúpulas, bien sobre trompas (arcos que se sitúan en los ángulos) o bien sobre pechinas (triángulos esféricos) que en ambos casos facilitan el paso de una planta cuadrada o rectangular a una base octogonal o circular de la cúpula.
Los templos suelen ser de una, dos o tres naves, con crucero señalado por mayor anchura del tramo y la dirección del eje de las bóvedas y cabecera con capillas semicirculares o ábsides. En Cantabria lo más característico es la nave de planta rectangular y el ábside semicircular. El único ejemplo que tenemos de construcción en tres naves es Santillana del Mar.
En las iglesias llamadas de peregrinación aparece la girola, es una nave que da la vuelta por detrás del altar mayor y a la que se abren una serie de capillas. La finalidad de la girola es que los peregrinos que llegaban a la iglesia pudieran circular fácilmente en torno a las reliquias veneradas del altar mayor.
En el alzado, el problema de la iluminación determina que la nave central sea de mayor altura, lo que facilita la apertura de ventanas por encima de las naves laterales. En las iglesias de peregrinación y en las catedrales es frecuente ver por encima de las naves laterales una amplia galería de la misma altura que la nave baja llamada tribuna. Está cominicada con la nave central mediante huecos que forman el triforio.
BIBLIOGRAFÍA: (autores varios) " Guía del Arte en Cantabria ". Diputación Regional de Cantabria, 1988. Santander
GARCÍA GUINEA Miguel Angel "Cantabria Guía Artística". Ediciones Estudio, 1988. Santander