La escultura en el románico adquiere gran importancia, se incorpora plenamente al edificio cumpliendo una función docente y embellecedora. La función de las iglesias románicas no es sólamente albergar a los fieles, tiene la función también de mantener viva la fe del creyente. Esta función es fundamental para comprender el desarrollo que tiene la escultura durante esta época en comparación con la poca presencia que tuvo en el prerrománico.
La forma románica está determinada tanto por las condiciones del material con que se trabaja como por los problemas de integración en el edificio. La escultura se acomoda al espacio.
La iconografía está inspirada tanto en fuentes religiosas como profanas. Existen muchas alegorías por la importancia que se da a la significación, esto da paso a la representación de monstruos para la representación de un pecado o una idea. Predomina un carácter docente en la escultura.
La despreocupación de la belleza formal es evidente, lo que interesa es el contenido expresivo. Se aprecia una preferencia por las formas que no complace a los sentidos, se busca un hieratismo en las imágenes como reflejo de la inmutabilidad de la creencia. Se fijan algunos modelos característicos partiendo de la iconografía bizantina, como pueden ser el Cristo con los cuatro clavos, rígido en la cruz y con los brazos abiertos o la Virgen hierática entronizada y sirviendo de trono al Niño.
BIBLIOGRAFÍA: (autores varios) " Guía del Arte en Cantabria ". Diputación Regional de Cantabria, 1988. Santander
GARCÍA GUINEA Miguel Angel "Cantabria Guía Artística". Ediciones Estudio, 1988. Santander