Teniendo como marco el ascenso social de la burguesía después de la Revolución de 1868, un nuevo público demanda otro tipo de literatura alejada de los arrebatos románticos. La novela decimonónica pretenderá reflejar el entorno social tal y como es, sin filtros deformadores, sin fantasías ni tenebrosidades. En este género se encuentra el más importante prosista de la región , José Mª de Pereda.

 

Pereda, vinculado a una mentalidad hidalga y tradicional que se re )siste a desaparecer, representa el más destacado ejemplo español de novelista que defiende unas formas sociales ya periclitadas con una maestría indudable. Vinculado en sus primeros pasos al costumbrismo romántico tradicional, su calidad y el tratamiento de los tipos montañeses generarán una verdadera cohorte de seguidores de su arte, que extiende a lo largo de todo un siglo hasta hoy día.

Como pobre compensación desde el punto de vista literario, otro escritor, Ladevese, expone ideas renovadoras en otra de las formas literarias propias del XIX, la novela social o de folletín, con contenidos revolucionarios que se oponían a las prédicas de tranquilidad social presentes en la novela histórica. El folletín pretende denunciar las injusticias sociales, y su intención es más loable que sus resultados.