
Guillaume Dufay (1400 - 1474) puede considerarse como la figura musical más destacada en este período. Brilla, verdaderamente, como un espíritu nuevo que transforma y reanima el lenguaje de los sonidos; sus renovaciones, sin renegar bruscamente del pasado, lo asimilan y transforman. Su técnica, refinada y elegante, muestra nuevos tiempos, a los cuales desde ahora conviene el temperamento expresivo de una fresca popularidad. Lo religioso y lo profano se unen; predominan un acento melódico de canción romántica, formas ámplias, una rítmica flexible y sincopada, efectos sonoros adornados con un hermoso cromatismo y frecuentes concesiones al canto expresivo.

Lápida sepulcral de Gullaume Dufay
Guillaume Dufay es la primera gran personalidad de este período. Compuso variaciones; dominó con un estilo propio y dominó las tendencias de lo viejo y de lo nuevo, del norte y del sur.
La producción de Dufay incluye más de doscientas piezas musicales entre sagradas y profanas. Junto con una fluida vena melódica, muestra Dufay una refinada técnica de la variación.
Con tal arte fundía Dufay el diseño cantable en el múltiple concierto vocal, que las partes, aunque subordinadas a la linea melódica, presentan una autónoma realidad musical, afirmando un arte nuevo que se distancia con claridad de todo precedente. Tal carácter determina las diferencias más notorias entre la escuela del período Borgoñón y la del siguiente período, propiamente denominado flamenco.