Al correr el siglo XV floreció en Italia un rico movimiento musical de carácter popular, cuyo principal centro de irradiacióón era Florencia. Frottole (coplas), Villanelle o Villote (villancicos, villanescas), Canzonetas y estrambotes son las formas típicas de la música popular que floreció en Italia entre los siglos XV y XVI.

La frottola muestra en germen los rasgos de la superviviente literatura madrigalesca.

Los once libros de Frottrole impresos por Petrucci constituyen la fuente clásica de la literatura musical que floreció por el suelo italiano en el siglo XV. En todo caso, siempre tal frottola, difiere algo de la antigua frottola del siglo XIV. Esta mezclaba sentencias, hilvanándolas sin íntima conexión, mientras que las de Petrucci son verdaderas composiciones líricas. Presentan la forma de la balada en versos octosílabos, agrupados estróficamente y constituidos por repetición, mutación y vuelta.

Sin embargo, la forma preferida para poesías amorosas, camino del siglo XV, fue el strambotto, constituido por estrofas de ocho endecasílabos.

Al elevarse gradualmente el tipo literario de la frottola, se dio un paso decisivo hacia una forma más refinada artísticamente: la del madrigal.

En el siglo XVI las canciones populares italianas recibían diversas denominaciones, pero coincidían por su significado común, especialmente desde el punto de vista de la composición musical. Canzoni villanesche, villanelle y villote, eran lo mismo en todas partes.

Dentro del marco de la música popular, ofrecen particular interés las manifestaciones espirituales y religiosas del siglo XVI; forma típica la lauda. Felipe Neri solía reunir fieles y peregrinos en su casa en San Gerónimo de la Caridad. De esta suerte se creó allí el primer oratorio y más tarde se trasladará a San Juan y a Santa Maria de la Vallicella. Las lauda filipenses tienen un carácter meditativo y exhortatorio, animándolas un fervoroso espíritu de oración. Sus caracteres esenciales son la sencillez y la popularidad, debido a una presentación musical fácil y cantable.

La canción arraigada en Francia durante el siglo XVI debe considerarse una derivación de los moldes populares italianos.

El creador más sobresaliente, por las actuaciones artísticas a que se aplicó fue Clement Jaunequin, discipulo de Josquin y autor de una famosa Batalla de Marignano, que le otorgó fama europea.

De música polifónica en España de finales del siglo XV y comienzos del XVI, se conoce hoy una gran cantidad de manuscritos conservados en España y en el extranjero. La fuente española más rica para el estudio de la música profana de la época de los Reyes Católicos la tenemos en el Cancionero de Palacio. Este nos ofrece nada menos que 460 composiciones, generalmente profanas, escritas por músicos puestos al servicio de la reina Isabel y del rey Fernando, siendo tanta su riqueza que contiene villancicos amorosos, estrambotes, romances y villancicos religiosos. Estas composiciones presentan caracteríísticas hispánicas muy pronunciadas y algunas de ellas demuestran que a finales del siglo XV hubo un intercambio musical muy intenso entre España e Italia.

Entre los músicos españoles de aquel tiempo, la figura de Juan del Encina ha sido la más comentada, tanto por los literatos como por los musicólogos.