Alessandro Scarlatti impuso un nuevo cuño a la técnica pianística. Cronológicamente considerado, es la primera figura luminosa en la música instrumental del siglo XVIII. Su estilo nos introduce inmediatamente en el gusto clavicembalístico de ese siglo. La polifonía se diluye en ritmo; priva una fluida y rápida corriente de sonidos, agrupados en sucesiones simétricas, pero vivas y ligeras. La vida musical ofrece variadísimos aspectos expresivos.

Pero el más grande clavicembalista italiano del siglo XVIII, fue su hijo Doménico Scarlatti (1685- 1757).

La sonata de Doménico Scarlatti formada generalmente por un solo tiempo, posee tal riqueza de elementos, que parece perfecta en un todo suyo, cerrado y unitario. Se puede comprobar que adopta la forma bipartita y que sus dos partes van separadas por el signo de repetición. Pero de efectuar esta comprobación rudimentaria hasta tener una idea de lo que es la sonata de Doménico, media un abismo. Mientras en las antiguas formas primitivas, aquellas dos partes elaboraban y variaban sistemáticamente los mismos elementos musicales, con él siguen un proceso constante de transformación, se renuevan de continuo, prodigan súbitos ritmos inesperados y diseños incidentales que saltan al primer plano por sorpresa. Son vuelos de fantasía, cuyas rápidas transiciones armonizan dispares disposiciones de ánimo; y aquí los acordes o se mueven con rapidez fecunda en desarrollo o se detienen como en espera de nuevos arrojos o desembocan en lírica ternura.

El juego de la tonalidad desconcierta por la rapidez misma de los movimientos. Por lo común, al recogerse la energía armónica en relaciones sonoras, se colorea de un cromatismo, desde el cual escapa y cae de pronto en progresiones y saltos. La segunda parte sólo alguna vez repite idénticamente el movimiento inicial, aunque sea en otro tono, pues suele empezar algo nuevo. A menudo es aquí donde alza su vuelo el poeta, como si lo hubiera recogido en la primera parte para el arranque. O bien, cuando había dado ya en la primera parte lo esencial de su imaginación, en la segunda lo ciñe a aquélla por un hilo cualquiera y lo desenvuelve en nuevas direcciones.

Son varios y siempre interesantes los aspectos de la sonata scarlattiana, es múltiple la diversidad de expresiones y extraordinaria la riqueza de los tipos. La viveza rítmica, la gozosa abundancia de movimientos y el anhelo de virtuosismo como exuberancia vital, caracterizan fundamentalmente la originalidad scarlattiana, pero encontramos también soberbias formas expresivas, cuya variedad va desde la melancolía cantable y caprichosamente melódica, al recogimiento meditativo de complicadas formas polifónicas. Un espíritu complejo anima estas visiones de fresca y viva musicalidad. Se dan la frescura despreocupada e infantil junto a rasgos de cómica agudeza; la belleza de danzas, en elegantes movimientos, unido a un sentido de belleza pastoril. Se dan también audaces desarrollos de arrojo, osadas intuiciones armónicas, contrapunto de cantos, estrofismo melódico, románticos presentimientos.

Con el romano Muzio Clementi (1752-1832) la nueva técnica pianística entra en su pleno campo de acción. Uno de sus mayores éxitos fue el Gradas ad Parnassum, obra completada e impresa entre 1815 y 1826.

Muzio Clementi inició el movimiento pianístico propiamente dicho. Con él surge la época del piano y su mérito no estriba tanto en haber concebido y madurado la nueva técnica como en haberla ejercitado como expresión artística.

Clementi se encuentra entre dos épocas: es contemporáneo de Mozart y, al mismo tiempo, de Beethoven. Se nutre del pasado, pero en las venas hierve la nueva sangre romántica y sabe conciliar estos dos términos de dos edades diferentes. Es un renovador, más no un revolucionario. Su arte, en continuo desarrollo y evolución, siempre coherente y de acuerdo con las premisas del pasado, tiende resueltamente a la expresión dramática aunque sin inflamarse nunca. El riguroso dominio de sus nervios se resuelve en una observación no menos rigurosa de la forma. En realidad Clementi pertenece a la raza de los de espíritu austero, dominador de los instintos y de las pasiones: llega a la expresión casi sin saberlo, sin quererlo; vive todo en la forma considerada como arquitectura y posee una técnica personal.

En su producción tiene importancia fundamental el originalísimo Gradas ad Parnassum, colección de cien estudios para piano, donde se asocian admirablemente los elementos expresivos de un puro carácter artístico y las cualidades técnicas, con finalidad esencialmente didáctica.

Presentan variada fecundidad inventiva y gran riqueza armónica las formas empleadas: verdaderos tiempos de sonata, o formas brillantes más libres. Unas veces el problema técnico, mejor individuado, se convierte en motivo de un nuevo juego de fantasía; otras veces las piezas tienen aire reposado y sostenido, un patetismo expresivo o caprichosa vitalidad rítmica. También aquí se encuentran construcciones polifónicas (fugas, fugatos y cánones). Algunas piezas que descuellan por su libertad llevan títulos especiales: "Scena patética", "Bizzarria", "Stravaganze".

Hay nueve estudios en forma de primer tiempo de sonata y en su mayor parte van agrupadas con varias piezas, que el mismo autor presentó con el nombre de suites, aunque sin dar a esta voz ningún significado especial. A veces se encuentra como título, la palabra Scherzo.

Ofrecen un carácter exclusivamente técnico los Preludios y Ejercicios. Las escalas en todos los tonos y modos, en terceras y sextas, por un movimiento directo y contrario, están comprendidas en veinticuatro ejercicios, a cada uno de los cuales preceden uno o más brevísimos preludios para fijar la tonalidad.

Jean Phillippe Rameau (1683-1764) fue también, además de operista, un destacado clavenista.

Las cualidades artísticas de Rameau aparecen en la colección de 1724 en la que revela una finísima y poética facultad inventiva. Sus piezas de concierto son tríos para clave, dos flautas y un bajo de viola. Adoptan la forma de suite. En general el clave lleva el hilo conductor de la pieza, mientras que los demás instrumentos difunden en torno suyo reflejos de luz cambiante. En cierto sentido, Rameau, como Bach, pretendió liberar al clave de las trabas impuestas por el bajo continuo y quiso abrirle una nueva esfera de acción adecuada a sus posibilidades técnicas, en competencia con los otros instrumentos. Ahora bien, los conciertos de Rameau se acercan al espíritu de la música moderna de cámara bastante más que las correspondientes obras de Bach con clave obligado.

Carl Phillipp Emanuel Bach (1714-1788) hijo de J. S. Bach. Es indiscutible el mérito de Carl Phillipp por su múltiple y varia actividad de clavecinista, como resume su valiosa producción aparecida entre 1743 y 1780. Alcanzan gran divulgación las seis sonatas fáciles aparecidas en 1766 y las composiciones con títulos de fantasía, como lo hacían los franceses, y "suites" a la francesa.

Su hermano Johann Christian Bach (1735 - 1782). En Londres fue músico de la reina y director de orquesta y allí dio rienda suelta a su temperamento musical, formado definitivamente en la órbita del gusto musical italiano. Ejerció notoria influencia en la orientación musical del joven Mozart. En su producción sobresalen dieciocho conciertos para clave, violín y bajo y doce sonatas para clave.

 


BIBLIOGRAFÍA: (autores varios) " Guía del Arte en Cantabria ". Diputación Regional de Cantabria, 1988. Santander

GARCÍA GUINEA Miguel Angel "Cantabria Guía Artística". Ediciones Estudio, 1988. Santander