
Guiseppe Tartini (1692-1770) como compositor, mostró una extraordinaria fecundidad; sus conciertos ascienden a cerca de ciento cuarenta; además produjo una cincuentena de sonatas a tres y cerca de ciento cincuenta para violín solo. El archivo de la Orquesta de San Antonio de Padua, conserva casi doscientas composiciones suyas para violín. Las obras de Tartini impresas ascienden a cerca de cincuenta sonatas con bajo y dieciocho conciertos con acompañamiento de cuarteto.
Es Tartini una relevante personalidad artística. Se mueve en el mismo plano espiritual que Corelli y Vivaldi, de los que vino a ser un continuador ideal. Concebía motivos musicales plásticos, de gran amplitud, capaces de desenvolverse extensamente en curvas melódicas bien delineadas; al mismo tiempo logró una continuidad estilística y una compacidad formal, donde se asociaban los múltiples elementos de la técnica sin dispersarse ni desviarse.
Con su fantasía excitable y su imaginación ardiente, Tartini sufrió la impresión de múltiples sugestiones, literarias, prácticas, visionarias e instintivamente las puso al servicio de las elaboraciones artísticas. Naturalmente, el núcleo de las imágenes era superado en el trabajo artístico ulterior de la fantasía, radicalmente absorbido y anulado en los puros valores musicales del estilo, en los que ni siquiera se advierten tales huellas.
Esto se puede comprobar hasta en sonatas que llevan un título determinado, como "Didone Abandonata" o "ll trillo del diávolo".
BIBLIOGRAFÍA: (autores varios) " Guía del Arte en Cantabria ". Diputación Regional de Cantabria, 1988. Santander GARCÍA GUINEA Miguel Angel "Cantabria Guía Artística". Ediciones Estudio, 1988. Santander