l foco cultural más importante
de Cantabria durante la Edad Media fue Liébana. Acogió a los cristianos provenientes del
sur que habían huido de la invasión musulmana y que introdujeron nuevos rasgos
artísticos. Se puede decir, que al igual que los elementos arquitectónicos, la liturgia
mozárabe penetró con fuerza en los monasterios de Cantabria.
La comarca de Liébana se convirtió durante la Edad Media en un núcleo cultural de
primer orden. Los monasterios de la zona, dependiente por entonces del reino asturiano,
poseían bibliotecas de gran riqueza en donde figuraban códices litúrgicos
pertenecientes al rito hispánico o mozárabe.
Pese a la inexistencia de fuentes musicales, varias referencias en documentos
altomedievales, constatan la práctica del canto mozárabe en los centros religiosos más
importantes de Cantabria en el período previo a la implantación del canto gregoriano.
Las representaciones de instrumentos que aparecen en varios Beatos ofrecen
una información organológica de primera magnitud. Las dos clases de instrumentos que
aparecen con más frecuencia son las trompetas y las cítaras.
Las miniaturas son la fuente organológica más importante que poseemos de los siglos X y
XI. El problema que plantean estas fuentes es averiguar su grado de realismo.
Cantabria posee fuentes iconográficas instrumentales en las esculturas de varias iglesias
y monasterios, Estos edificios fueron construidos entre los siglos XII y XIII dentro del
románico imperante. En este período la escultura desplaza a la miniatura en cuanto a
número de representaciones instrumentales. El escultor románico va a esculpir figuras
humanas tañendo diversos instrumentos bajo una perspectiva artística no muy diferente a
las del miniaturista mozárabe. Su obra refleja una estética antinaturalista y
formalista; prima lo general y lo homogéneo, resultando una visión de las cosas reducida
a meros arquetipos. Adapta sus composiciones al marco arquitectónico sin ningún reparo
-capiteles, dinteles, canecillos, etc...-; de ahí que las figuras se distorsionen en
función de su poder significante; los instrumentos manifiestan, en unos casos, una
considerable desproporción en relación a sus intérpretes. En general, el artista
románico muestra una gran despreocupación por detalles organográficos y por la forma de
tañer los instrumentos. No pretende una reproducción fidedigna sino la plasmación de
una idea.
Las fuentes organográficas existentes en Cantabria se ajustan a estas ideas generales
sobre la estética del románico y su relación con la representación de instrumentos.
Los edificios religiosos con iconografía musical son: la iglesia de Santa María la Real
de Piasca, la ermita de San Lorenzo de Pujayo, el monasterio de Santa María la Mayor de
Barruelo de los Carabeos, el monasterio de San Cipriano en Bolmir, la iglesia de Santa
María de Yermo, la iglesia de los Santos Cosme y Damián de Bárcena de Pié de Concha,
la iglesia de los Santos Primitivo y Facundo de Silió, la iglesia de San Juan de Raicedo,
la iglesia de Santa María de los Angeles de San Vicente de la Barquera, la iglesia de
Santa María de Henestrosa de las Quintanillas, la colegiata de Castañeda y la colegiata
de San Pedro de Cervatos.
La mayor cantidad de representaciones de instrumentos aparecen en los canecillos, tanto de
los ábsides como de las fachadas. Las figuras humanas, que tañen arpas, vihuelas de
arco, panderos, etc., adoptan la forma triangular que el marco les impone. Los
instrumentos son representados con pocos detalles organológicos, aunque los suficientes
para que el espectador los reconozca.
La interpretación iconográfica es un asunto complejo. En algunos casos
podemos dar una interpretación precisa pues la escena en la que aparecen los instrumentos
es la plasmación de un pasaje bíblico -como en el caso de los Beatos-. En otros casos la
interpretación es más complicada; varios autores indican que las obras escultóricas que
muestran figuras humanas tañendo instrumentos representan a juglares.
Sin duda alguna las esculturas románicas son la fuente más importante para conocer la
organología medieval, sin embargo la reconstrucción de su forma, sonoridad y modo de
interpretación, se debe completar con un estudio detallado cotejando otras fuentes y
teniendo en cuenta los presupuestos estéticos del arte medieval |