a música en la abadía de San Emeterio Las
practicas musicales en la iglesia colegial de Santander con anterioridad a la erección
del obispado, nos son desconocidas. El estudio de los documentos del archivo catedralicio
que contienen referencias musicales necesita de un estudio exhaustivo que lleva
haciéndose desde hace algunos años. Se supone que el canto llano era el repertorio
habitual, aunque es posible que con anterioridad a la creación de la capilla musical
catedralicia se interpretara polifonía. El mayor problema de la investigación sobre la
vida musical de la primitiva abadía de San Emeterio es la inexistencia de fuentes
musicales debido a la exfoliación que sufrió el archivo durante la Guerra Civil. A pesar
de esto, se han salvado varios documentos importantes y significativos. Como fuentes
musicales propiamente dichas, el archivo posee unos cantorales de canto llano de
considerables dimensiones, probablemente del siglo XVIII, algunos de ellos en mal estado y
que necesitan una restauración y un estudio profundo. También se han salvado dos
fragmentos de antiguos códices que en la actualidad sirven de cubiertas a dos libros del
archivo; el aprovechamiento de pergaminos en desuso para proteger otros códices era algo
muy frecuente en siglos pasados; Estos pergaminos son el único vestigio de la música que
se realizaba en la abadía durante la Edad Media. Los fragmentos encontrados tienen en
común la circunstancia de contener melodía litúrgica cristiana, con predominio del
canto gregoriano y con la presencia destacada de una secuencia. Podemos situarlos entre
los siglos XIII y XV. La escritura musical empleada es la notación Aquitania -también
llamada de puntos superpuestos por su caracterización morfológica- con línea a punta
seca, en ocasiones coloreada, y la notación cuadrada para los fragmentos más tardíos y
para la secuencia. El repertorio está asociado a los oficios. El pergamino que contiene
notación Aquitania, puede ser fechado a comienzos del siglo XIII. Encontramos dos
antífonas: Tunc assumpsit y Non in solo plane, ambas para el primer
domingo de Cuaresma. Les sigue el responsorio con sus versículos Ab omni via mala;
debajo aparece la antífona para el Magnificat de visperas Ecce nunc tempus. Los
fragmentos de notación cuadrada pertenecen a un códice del siglo XV; contienen el tracto
de Semana Santa Dominio audivi, pieza importante en la liturgia del Viernes
Santo. Presenta algunas variantes con respecto a la versión oficial. La notación
cuadrada se asienta sobre una pauta de cinco líneas; los trazos que separan los neumas
son de otra mano y reflejan las tendencias mensuralistas asumidas por muchos teóricos del
canto llano. Lo mas interesante de estos pergaminos es la aparición de una secuencia.
Este tipo de piezas florecieron a partir del siglo X hasta el siglo XIII -aunque algunas
son muy tardías- como formas especiales de composición dentro del canto litúrgico. La
secuencia, o prosa, lleva el titulo de Hac clara die y se empleaba en la
festividad de la Purificación de la Virgen. Existe la posibilidad de encontrarnos ante el
fragmento de un prosario de finales del siglo XIV. La escasez de fuentes musicales en la
catedral de Santander hacen de estos documentos la parte mas interesante del archivo en lo
que a música escrita se refiere.
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