a organización musical en la nueva catedral
En el año 1754 la iglesia colegial de Santander se convirtió en Catedral, cabeza del
nuevo arzobispado desmembrado de Burgos. La ciudad comenzaba a recuperarse tras una
primera mitad de siglo marcada por la crisis y la peste. Se inició así el período
musical más floreciente de la historia de la catedral. La antigua abadía de los Santos
Mártires se dotó de una capilla de música acorde con su nuevo rango. La creación del
obispado se confirmó mediante la Bula emitida por el papa Benedictino XIV. En ella se
detallan las prebendas y capellanías creadas para el servicio de la catedral, así como
el plan de rentas decimales. Este documento, la Bula de erección del obispado de
Santander, nos da a conocer el número de personas destinadas a las labores musicales.
Más adelante, en el reparto de prebendas y capellanías, aparecen como cargos musicales,
el maestro de capilla, dos sochantres y dos organistas. La actividad musical en la nueva
catedral queda establecida de manera muy similar a la del resto de catedrales españolas:
cuatro capellanías con funciones musicales (el maestro de capilla, los sochantres y los
organistas), cuatro niños de coro, ocho instrumentistas y cuatro cantantes. La fuente que
nos indica la organización musical del templo son los Estatutos de la catedral. En ellos
aparecen recogidas las obligaciones de los capellanes y demás personalidades dedicadas a
la música del templo. Son suficientemente explícitos en lo referente a las tareas del
maestro de capilla. El cargo llevaba implícito la condición de presbítero al gozar de
una capellanía. La labor educativa del maestro de capilla se dirigía a los niños de
coro, tanto en el aspecto musical como en el moral. Además de la labor de composición de
piezas originales para el culto catedralicio, estaba la de seleccionar la música que iba
a ser interpretada por la capilla. Era el máximo responsable de la música del templo por
lo que se le hace una seria advertencia sobre el tipo de música que debía interpretarse,
quizá por eso la confusión existente en la época entre los estilos eclesiástico y
profano. Los estatutos dejan al cabildo la opción de convocar oposiciones cuando la plaza
de maestro de capilla quedara vacante, o cubrir el cargo por simple elección. En la
mayoría de los casos, la elección de los maestros de capilla de Santander. En otro
capítulo de estos Estatutos se habla de los organistas; éstos tenían entre sus
obligaciones el cuidar de que el órgano estuviese limpio, con aseo y en la debida
disposición, el procurar que los tañidos, acompañamientos, y versículos alternados
fuesen graves, devotos y serios, el enseñar una hora todos los días a los muchachos que
se interesasen por el órgano, etc. También existe un capítulo dedicado a las dos
capellanías para los sochantres. Estos serán los encargados de dirigir el canto llano,
labor que era encomendada antiguamente a los chantres. Tenían que procurar en todo
momento que los rezos o cantos fuesen con gravedad, con entonación, sabiendo enmendar en
todo momento cualquier defecto de la voz. Además tampoco eran ajenos a la labor
educativa, debiendo enseñar a los Mozos del Coro el canto llano por espacio de una hora
diaria. Otro capítulo hace referencia a los cantantes solistas y a los ministriles o
instrumentistas. En este capítulo es donde se hace una advertencia más seria sobre el
tipo de música que debía ser interpretada. Hay una preocupación en estos estatutos por
la confusión entre el estilo propiamente eclesiástico y la música profana y teatral.
Los estatutos ofrecen además recomendaciones sobre el modo y la compostura que se ha de
observar en los oficios. El canto gregoriano se combinaba con la polifonía en las
diversas celebraciones del templo. La polifonía estaba reservada para las grandes
solemnidades mientras el canto melódico se utilizaba para el resto de celebraciones. En
los estatutos de otras catedrales aparecen reseñadas las festividades solemnes. La
capilla de música era requerida para las funciones más importantes del año. A pesar de
que los estatutos no indican en qué festividades debía asistir, las Actas Capitulares
hacen mención a la participación de la capilla en las funciones principales de Navidad,
Reyes, Semana Santa, Resurrección, corpus y Santos Mártires. El cabildo también
solicitaba la presencia de los músicos en funciones extraordinarias, como el Te Deum
que se celebró el 14 de agosto de 1808 tras recibir la noticia de la retirada de José
Bonaparte con su ejército. En otros muchos actos extraordinarios se solicitaba la
presencia de la capilla pues la música aportaba la solemnidad necesaria para resaltar el
ceremonial litúrgico habitual. La catedral de Santander fue partícipe en la reforma de
la música religiosa que propugnaba la sustitución de los villancicos por responsorios.
Quiso que su capilla musical estuviera a la altura de las mejores de España. Santander
había dejado de ser una pequeña villa marinera para convertirse en una ciudad con una
presencia importante en las actividades mercantiles. La organización de la música en la
catedral se hizo pues conforme al rango que merecía una ciudad de primer orden.
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