aulino Salazar El sucesor de Ibeas ostentó
el magisterio de la capilla de la catedral de Santander entre 1804 y 1821. Paulino Salazar
nació en Cuenca en 1778 en el seno de una familia vinculada musicalmente a la catedral
-su antepasado Juan de Salazar fue contralto en el siglo XVI-. Ingresó en el Colegio San
José de infantes de coro de la catedral conquense en septiembre de 1789. En 1798 es
nombrado tenor de la capilla de música con un buen salario; el cargo llevaba implícitas
las obligaciones de dar clase a los infantes de coro y componer música para las funciones
catedralicias. Paulino Salazar participó en las oposiciones de 1798 convocadas por el
cabildo de Santander para cubrir la plaza que dejó Pedrosa, aunque fueron ganas por
Manuel Ibeas. Sin embargo, la grata impresión que dejó, hizo que el cabildo de Santander
le reclamase para aquel magisterio cuando Ibeas se trasladó a Astorga. La estancia de
Salazar en Santander se prolongó durante dieciséis años. El archivo catedralicio
contenía además de sus obras musicales, un libro escrito de su puño y letra acerca de
las vicisitudes de la capilla durante su estancia. No se sabe por qué motivos Paulino
Salazar descuidó tanto la composición. La capilla de música pasaba por unos momentos de
crisis; escaseaban los músicos de voz e instrumento y en muchos casos las plazas vacantes
no se cubrían por falta de presupuesto. Pocos datos se conocen de su estancia en
Santander. Se sabe que vivía con su hermana, Felipa Salazar, en una de las casas que el
cabildo poseía cerca de la catedral. Su situación económica atravesó un mal momento en
1815; tenía bastantes deudas, no podía hacer frente a los pagos de préstamos
independientes y debía varios meses de alquiler. Paulino Salazar ejerció su magisterio
en un período en el que las capillas musicales comenzaron a languidecer. Sufrió las
consecuencias de la Guerra de la Independencia que influyeron negativamente en las cuentas
de la catedral. En el Archivo de la catedral de Cuenca se encuentran quince obras suyas
(dos misas, cuatro motetes, lamentaciones, vísperas, etc.). Todas ellas fueron compuestas
durante su juventud. Las más antiguas datan de 1794, cuando sólo contaba con dieciséis
años. La mayor parte fueron realizadas durante los años que sirvió como músico de voz
en la catedral conquense. No aparecen obras suyas en los catálogos de los archivos
catedralicios que existen hasta la fecha.
|