
a zarzuela grande y, en mayor medida, el género chico,
utilizaron frecuentemente asuntos y temáticas regionales para sus argumentos. En cierto
sentido, las manifestaciones musicales nacionalistas se canalizaron a través de la
zarzuela durante la segunda mitad del siglo XIX.Los argumentos de estas obras se desarrollaban en lugares pintorescos del mundo rural o bien en el ámbito popular urbano. En ambos casos había una presencia de costumbres y tradiciones populares. La acción quedaba enmarcada dentro de un ambiente popular idealizado; la música se convertía en un elemento descriptivo, y se potenciaban unos rasgos netamente populares extraídos del folclore. A pesar de reflejar asuntos restringidos al ámbito de una región particular, las zarzuelas se solían estrenar con éxito en Madrid y otras ciudades, lo que demuestra el gusto del público hacia este tipo de obras. La mayor parte de las zarzuelas con tema regional asturiano, montañés, vasco, gallego, etc., fueron concebidas, creadas y estrenadas en la capital madrileña. En 1896 se produjo el primer estreno de una zarzuela cuyo argumento se desarrolla en Cantabria, con la puesta en escena de Terrones y pergaminos, escrita por José María de Pereda con música de Máximo Díaz de Quijano. En 1878 se estrenó en el teatro de la Zarzuela de Madrid El salto del Pasiego, zarzuela melodramática en tres actos con música de Manuel Fernández Caballero y libreto de Luis de Eguilaz. En ella son constantes las referencias a lugares, costumbres y tradiciones de Valle de Pas, lo que indica que Luis de Eguilaz conocía perfectamente el entorno donde sitúa la obra. Tuvo un extraordinario éxito. Es significativa por varios motivos; es la primera de asunto montañés estrenada en Madrid; además, es la primera obra conservada en la que se han utilizado elementos del folclore musical de Cantabria. El Salto del Pasiego, además de ser un precedente de las zarzuelas regionalistas que se pusieron en boga años más tarde, es una obra de gran calidad musical que tuvo un gran éxito en los teatros de toda España e incluso en ciudades de Hispanoamérica. Además de las zarzuelas escritas por Eusebio Sierra, durante el último cuarto del siglo XIX e incluso en nuestro siglo, se estrenaron otras zarzuelas con asuntos y música relacionados con nuestra región. En el mes de diciembre de 1889 se estrenó La Virgen del Mar, con libreto de Federico Jacques y música de los maestros Rubio y Catalá. En nuestro siglo se estrenaron otras zarzuelas montañesas; en 1901 Arturo Lapuerta compuso La pasiega, autor del que se desconocen sus datos biográficos y su vinculación con Cantabria. Arturo Saco del Valle puso música a la zarzuela en un acto y cinco cuadros titulada La Tierruca, con letra de Albión Corcuera, estrenada el 6 de octubre de 1900 en el teatro Eslava de Madrid. La zarzuela Carmina la Caseruca o Cantares de la Montaña fue estrenada en Madrid en 1924. La música fue compuesta por Rafael Calleja, autor conocedor del folclore de nuestra región, pues fue quien armonizó la colección de canciones populares editada tras la celebración de la Fiesta Montañesa de 1900 y el ganador del concurso de composición que convocó el orfeón Cantabria con motivos de ficha fiesta. El libreto de José Díaz de Quijano, uno de los inspiradores de la famosa Fiesta Montañesa y encargado de la edición de los Cantos de la Montaña, está lleno de referencias a las costumbres, tipos y tradiciones populares de Cantabria. En 1933 se estrenó en Santander Aires de la Montaña, zarzuela en tres actos con música de los maestros Francisco Alonso y del torrelaveguense José Lucio Mediavilla. Tres años más tarde se estrenó en Bilbao Mariuca, del laredano Pedro Martínez (1915-1979). En la mayor parte de estas zarzuelas hay escenas y números musicales similares, como el coro inicial -que suele ser de pescadores o aldeanos-, los bailes, las coplas de los mozos y mozas, etc. La música se convierte en un elemento más para la caracterización regional de la zarzuela. Se recurrirá a la inmediatez de la cita melódica textual; los compositores elegirán melodías preexistentes muy populares, de fácil comprensión para el público, y las utilizarán principalmente en los preludios y partes corales. |
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B I B L I O G R A F Í A
"LA MÚSICA EN CANTABRIA", de Julio C. Arce
Bueno
Fundación Marcelino Botín, 1994