
usebio Sierra escribió los libretos para cuatro zarzuelas
localizadas en Cantabria: La Romería de Miera (1890), La noche de San Juan (1894),
Botín de guerra (1896) y la adaptación de la novela de José María de Pereda Blasones
y talegas (1901). La primera de ellas fue la más exitosa y la que sentó las bases
de las posteriores.La música fue compuesta por Angel de las Pozas, joven compositor que pasaba sus vacaciones en Trasmiera y asistente habitual a las romerías y a escuchar las tonadas del folclore montañés. Murió muy joven, a la edad de 25 años, poco después del éxito de la obra que le llevó fugazmente a la fama. La Romería de Miera fue estrenada en el teatro de la Zarzuela en una función a beneficio del primer actor José Mesejo, la noche del 26 de marzo de 1890. Completaban el cartel otras dos zarzuelitas, El arca de Noé y Fuego de San Telmo. En la primera página del libreto aparece la siguiente dedicatoria: "Al ilustre maestro D. José María de Pereda"; uno de los párrafos dice así "Tan benévolos han sido el público y la prensa con esta obra, que nos hemos atrevido a creerla digna de usted". Y es que el público aplaudió unánimemente la obra del joven principiante y del experto libretista. El texto está cargado de alusiones a costumbres, tradiciones populares y referencias localistas: el juego de los bolos, la rivalidad entre los mozos de Miera y de San Roque, las rondas de danzantes -ellos con largas varas y ellas con panderetas- la harina de borona, etc. Se presenta un ambiente rural más idílico que real. Se contrapone la nobleza de los personajes humildes a la hipocresía de los adinerados. Los textos de los paisajes musicales intentan recrear el folclore montañés. La música se caracteriza por su sencillez. La instrumentación es la habitual en las obras del mismo género. Salvo en el preludio, la orquesta realiza un acompañamiento a las voces muy sencillo, de carácter acordal. Los números corales son siempre homofónicos, con un desarrollo armónico sin apenas modulaciones. Evidentemente las melodías tienen un sabor tradicional: frases cortas, pocos saltos melódicos, escasas modulaciones, etc. La fábula amorosa que sirve de argumento a La Romería de Miera, es un verdadero idilio interesante y poco intrincado, pero lleno de encantos, que se desarrolla con facilidad y despierte de continuo la atención del espectador. La Romería de Miera se estrenó en Santander el 17 de diciembre de 1890, nueve meses después de su estreno en Madrid. La orquesta fue dirigida por el propio Angel de las Pozas; Eusebio Sierra también se trasladó a Cantabria para la ocasión. fue un extraordinario éxito. Cuatro años más tarde se estrenó en el teatro Apolo de Madrid La noche de San Juan. La música fue compuesta por Joaquín Velarde y su hijo. La obra no tuvo tanto éxito como su predecesora, además quedó eclipsada por una zarzuela cinco días antes, La verbena de la Paloma, con libreto de Ricardo de la Vega y música de Tomás Bretón. En La noche de San Juan aparece de nuevo un mundo rural idealizado, donde todos los problemas tienen una fácil solución. Eusebio Sierra vuelve a utilizar elementos de la cultura popular: las rondas de mozos, las hogueras de la noche de San Juan, las pandereteras, etc. Los textos líricos son una reelaboración a partir de la lírica tradicional. Eusebio Sierra ofreció una de sus obras a Tomás Bretón. De la colaboración entre ambos autores nació Botín de guerra (1896), zarzuela en un acto ambientada en un pueblo marinero durante la Guerra de la Independencia. El maestro Bretón solía pasar sus vacaciones en el pueblo de El Astillero en su quinta "La Dolores", por lo que conocía Cantabria y estaba familiarizado con el folclore montañés. La obra presenta similares características con las anteriores tanto en el texto como en la música. La última de las zarzuelas montañesas de Eusebio Sierra fue Blasones y talegas (1901), adaptación de la novela homónima de José María de Pereda. La parte musical fue realizada por Ruperto Chapí, quien tuvo ocasión de conocer el folclore montañés unos meses antes al formar parte, junto a Bretón y Monasterio, del jurado de la Fiesta Montañesa el 12 de agosto de 1900. A pesar de la expectación que despertó su estreno -el 16 de marzo de 1901 en el teatro Apolo- no obtuvo el éxito esperado. La talla musical de Chapí no se ponía en cuestión, sin embargo Blasones y talegas carecía de la frescura de sus predecesoras. Actualmente, fragmentos de esta zarzuela se pueden oír en las voces del Orfeón Cántabro, que ha incorporado a su amplio repertorio los números de coro de la obra de Chapí y Sierra. Poco después del fracaso inicial de Blasones y talegas, Eusebio Sierra regresó a Santander donde pasó los últimos años de su vida. Los caminos del teatro habían evolucionado y nuevos autores se abrían paso en la escena madrileña. No obstante, Eusebio Sierra continuó escribiendo durante su jubilación santanderina y colaboró en varios diarios locales |
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B I B L I O G R A F Í A
"LA MÚSICA EN CANTABRIA", de Julio C. Arce
Bueno
Fundación Marcelino Botín, 1994